Cuando un basti-cuadro queda torcido, solemos pensar que el problema está en la tela. Pero muchas veces la causa real está en la madera.
Cada basti-cuadro tiene un lado correcto, y respetarlo es clave para que no se marque, no se deforme y quede firme al tensar la tela.
Cuando te entrego tu basti-cuadro, ya está armado en la posición adecuada. Podés identificarlo por la forma del quemado láser, que marca cuál es el frente.
Además, el encastre tiene un sentido, porque el corte tiene una leve concavidad: si lo invertís, no encaja bien.
Si al armarlo sentís que no termina de cerrar, puede pasar aun cuando está bien ubicado. En esos casos, podés lijar suavemente el aro interior para que ajuste sin forzar la madera.
Si queda muy flojo o “fofo”, un truco simple es sobrehilar el aro interno con una cinta o un retazo de tela. Eso engrosa apenas la superficie y mejora el agarre.
Y si tenés ganas de personalizarlos, podés pintarlos, pero un detalle importante:
nunca pintes el interior del aro. La capa de pintura lo engrosa y después cuesta cerrarlo o directamente no cierra.
Otro tip clave: hacé fuerza siempre sobre la mesa, no en el aire. Y no presiones con la punta de los dedos, sino con la unión entre la mano y la muñeca. Cambia totalmente la firmeza del tensado.
Cuando armás el basti-cuadro respetando el lado correcto, el encastre y estos mini ajustes, queda firme, prolijo y listo para lucir tu bordado.
🧵 Y vos, tuviste alguna vez dificultad al armar tus cuadros? Cómo lo solucionaste
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